Con un negocio que generó ganancias por 1.4 millones de dólares en su primer año, John y su padre Mark Cronin fundaron John’s Crazy Socks; en la sexta edición de INCmty compartieron algunos secretos con los que han conquistado el éxito como emprendedores.

“No aspires a la perfección”, fue la premisa que en una forma dinámica explicaron John y su padre, quien acompañó al joven de 22 años, en su participación ante más de un centenar de asistentes.

Tan solo en 2017, los calcetines locos de John, atendieron un total de 30 mil ordenes en una empresa que ha generado 1,400 tipos de diseños con caras de perros, gatos, mascotas y hasta la cara de Donald Trump. Los motivos son divertidos y creativos, en un reflejo de la personalidad del joven de 22 años.

“Planificar, actuar, verificar y ajustar”, fueron el segundo paso del éxito de la compañía nacida en Long Island, Nueva York, cuyo inicio fue impulsado por John al salir de la secundaria, según palabras de su padre Mark.

“Encontrar una manera” y hacerla una realidad, fue el tercer paso de John´s Crazy Socks, cuyo inicio se gestó como una food truck, cuya idea fue desechada tiempo después al no contar con conocimientos culinarios, según reveló Mark.

“Persistir”, es la cuarta regla de John para los emprendedores, pues en inicio la empresa no tuvo el éxito esperado en gran parte a las estrategias de venta en redes sociales, revelaron entre risas.

John´s Crazy Socks, ha generado además 30 mil dólares para obras de beneficencia con clientes como el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau y el expresidente de Estados Unidos, George H.W. Bush.

“Tenemos una misión social y de mercado que son indivisibles. Yo creo que no es suficiente vender un servicio o un producto. Creo que debe haber valores asociados al producto y nosotros tenemos un modelo de negocios que muestra eso”, dijo Mark.

El padre de John, se graduó de la Universidad de Harvard y desarrolló gran parte de su carrera administrando organizaciones en el área legal y de salud, hasta la apertura de John´s Crazy Socks en el 2017.

John’s Crazy Socks empodera a las personas con discapacidades intelectuales, demostrando lo que son capaces de hacer, y dona el 5% de sus ganancias a las Olimpiadas Especiales, ya que han jugado un papel vital en el desarrollo de John. Además, la empresa cuenta con una red de socios de caridad que sigue creciendo, pues constantemente crean líneas de calcetines con temáticas específicas para ayudar a crear conciencia sobre temas como el autismo, el Síndrome Down, entre otros.