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Por Tere Barragán

La edad preescolar es vital para el aprendizaje de las personas y la Inteligencia Artificial puede ayudar mucho a potenciar una mejor educación a los niños en esta crucial edad, afirmó Ravi Kokku, científico investigador en el Centro de Investigación Watson IBM.

En su conferencia titulada “Finding the right place for Artificial Intelligence in Early Childhood Education” en el ultimo día de INCmty 2017, Kokku inició con una pregunta que todos los papás suelen hacerse: “¿Debo dejar a mi hijo usar tal o cual tecnología?”.

En lo que respecta a la Inteligencia Artificial, Kokku afirma que sí, ya que permitirá aprovechar mejor el potencial de los niños, ya que en los primeros años es cuando el cerebro más crece.

De acuerdo a Kokku, ocurren 700 conexiones por segundo en el cerebro de un niño, es por ello que el papel de la tecnología y lo que ésta debe de hacer es particularmente importante en la niñez.

“Ese es el momento crítico en el que debemos encontrar oportunidades para incorporar habilidades básicas que contribuyan al crecimiento del niño, pues toda aquella educación temprana en un niño tendrá un impacto positivo para una mejor supervivencia”, dijo.

Uno de las problemáticas actuales en el sistema de educación pública, en la mayoría de los países, es la falta de correlación entre el crecimiento de su población más joven y en lo que se está invirtiendo.

“Mientras más temprano invirtamos en la niñez será más alto el impacto que podemos hacer. La educación es donde realmente podemos hacer una diferencia”, aseguró. Y para lograr esa diferencia señaló un requerimiento crítico: poder escalar al nivel de las instituciones educativas nuevos métodos de enseñanza y habilitar herramientas que funcionen en el aula.

 

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Kokku explicó cómo, en su laboratorio de IBM, han estado trabajando de la mano de Plaza Sésamo en una plataforma de aprendizaje que permite a los niños aprender de manera personalizada, ágil y contextual para su edad y circunstancia.

Para el investigador, el crear una plataforma que contenga diferentes tecnologías como reconocimiento de voz, la creación de personajes y gráficas de concepto que representen el conocimiento permitirá entender dónde está el niño en términos de aprendizaje y crear una noción de aproximación de acuerdo a su nivel.

“Cuando hablamos con Plaza Sésamo descubrimos que el componente más crítico de la interacción con los personajes está en la entonación y énfasis, es decir, poder sintetizar las voces de manera que puedas hacerlas cautivantes, es un reto que va a requerir igualar lo que se logra con Elmo o Earnie”, mencionó. Nuestra meta –dijo- es construir sobre esa plataforma y recabar datos que demuestren evidencia de aprendizaje.

 

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Sistemas de este tipo pueden ayudar con tareas asignadas como la repetición constante de conceptos, mientras que los maestros humanos pueden estar a cargo de tareas más estratégicas y cruciales de la enseñanza de los niños que los sistemas no podrían hacer, explicó Kokku, buscando convencer a la audiencia que este será un paso vital para la educación que viene.

Algunas de las cosas más difíciles que todavía no pueden hacer las máquinas en este momento son las interacciones naturales, el análisis emocional, la empatía y el reconocimiento del interlocutor. “La simbiosis máquina-humano se da cuando este tipo de funcionalidades se empiezan a mover”, dijo.

Por último, invitó a asumir este reto educativo de manera conjunta entre diferentes actores clave.

“La respuesta está en trabajar juntos -científicos, alumnos, maestros y comunidad- para juntos atacar el problema y trabajar en la transmisión de la educación para transformar el mundo”, concluyó.